"Yo no creo en la felicidad, si le digo la verdad. Creo solamente en la inquietud; o sea, nunca estoy feliz del todo, siempre necesito hacer otra cosa. Pero admito que en la vida hay felicidades que duran diez segundos, o incluso media hora, como cuando nació mi primer hijo; en ese instante estaba feliz. Pero son momentos brevísimos. Alguien que es feliz toda la vida es un cretino. Por eso prefiero, antes que ser feliz, ser inquieto […] La verdadera felicidad es la inquietud. Ir de caza, no matar al pájaro."
“All you have to do is contemplate a single grain of sand, and you will see in it all the marvels of creation”From The Alchemist, by Paulo Coelho
A couple of days ago, I came across this video by Ilana Yahav and I was greatly impressed by the combination of beauty and simplicity that she achieves in her works. Be ready to feel amazed.
Primavera temible,
rosa loca,
llegarás,
llegas imperceptible,
apenas un temblor de alas,
un beso de niebla con jazmines.
La tierra se llena de frescura,
de pétalos que caen como harina,
la tierra brilla recién pintada
mostrando su fragancia en sus heridas,
los besos de los labios de claveles,
la marea escarlata de la rosa.
Primavera, muchacha, ¡te esperaba!
¡Toma esta escoba y barre el mundo!
Entra en todas las casas,
adelante,
trabajaremos juntos
en la futura y pura fecundidad florida.(extracto de “Oda a la primavera”, de Pablo Neruda)
First of all, I think of these prophetic words by Senator and Presidential Candidate Barack Obama on October 2002, the day when Bush and the congress agreed on a resolution to authorize the war:
“I know that even a successful war against Iraq will require a US occupation of undetermined length, at undetermined cost, with undetermined consequences. I know that an invasion of Iraq without a clear rationale and without strong international support will only fan the flames of the Middle East, and encourage the worst, rather than best, impulses of the Arab world, and strengthen the recruitment arm of Al Qaeda. I am not opposed to all wars. I'm opposed to dumb wars.”
"You know, one of the things that I do think government counts on is that people are busy. And it's very difficult to mobilize a busy and relatively affluent country, unless it's over really crucial-- you know, foundational issues. That come sort of sort of a tipping point. [...] But war that hasn't affected us here, in the way that you would imagine a five-year war would affect a country. I think that's why they're so really — here's the disconnect. It's sort of this odd and I've always had this problem with the rationality of it. That the President says, "We are in the fight for a way of life. This is the greatest battle of our generation, and of the generations to come. "And, so what I'm going to do is you know, Iraq has to be won, or our way of life ends, and our children and our children's children all suffer. So, what I'm gonna do is send 10,000 more troops to Baghdad."
So, there's a disconnect there between — you're telling me this is fight of our generation, and you're going to increase troops by 10 percent. And that's gonna do it. I'm sure what he would like to do is send 400,000 more troops there, but he can't, because he doesn't have them. And the way to get that would be to institute a draft. And the minute you do that, suddenly the country's not so damn busy anymore. And then they really fight back, and then the whole thing falls apart. So, they have a really delicate balance to walk between keeping us relatively fearful, but not so fearful that we stop what we're doing and really examine how it is that they've been waging this."
“Today, I want to talk to you about the subject of plans. Life plans. How we all make them. And how we all hope that our kids make good, smart, safe plans of their own. But if we’re really honest with ourselves, most of the times our plans don’t work out as we’d hoped. So instead of asking our young people: What are your plans? What do you want to do with your life? Maybe we should tell them this: plan to be surprised."

Interestingly enough, very few times has a movie provided such an accurate review of itself as a part of its own script:
“I’m looking for a book, obviously. Something that can help me deal with what might be an awkward situation. Something funny might be nice. But not necessarily big “ha ha ha”, laugh-out-loud funny, you know, and certainly not make-fun-of-other-people funny, but rather something, uh, human funny. And if it could sneak up on you, surprise you, and at the same time make you think that what you thought was not only right in a wrong kind of way, but when you’re wrong there is a certain rightness to your wrongness. Well, maybe what I mean is, um, more importantly, I’m looking to be swept up. And at the same time not. Meaning I wanna feel, uh, a deep connection to something… Or maybe I don’t know what I’m looking for.”

Hace unos días, recibí en casa una carta en la que me ofrecían el anillo de la promoción. Fue algo que me llamó mucho la atención. En primer lugar, por la prisa que se dieron en mandármelo: dos o tres días después de entregar la solicitud para la convalidación y la obtención del título recibí la carta en mi casa… ¡espectacular! Por otro lado, me llamaron también enormemente la atención los precios de los dichosos anillos: para los chicos, el más barato cuesta $530… pero es sólo el de 10 quilates (la versión “pa pobres”, para entendernos). Si te decides por el de 18 quilates, ya puedes ir preparando $805 del ala. No está mal como recuerdo de tu paso por la universidad, ¿verdad? Vamos, que no me voy a comprar uno, sino dos, por si el primero se me pierde. Mi tesooooro, mi tesooooro... Al menos te queda el consuelo de que si algún día la vida te trata mal y llegan tiempos de vacas flacas, siempre podrás empeñar el anillo y tapar algún que otro agujero. De todas formas, viendo las tasas de matrícula que pagan los alumnos por aquí (en torno a los $35,000 al año) lo del anillo no deja de ser calderilla. La cuestión es que se nota que estamos en los States y que aquí el business es business, porque apenas unos días después de recibir la carta con lo del anillo me enviaron también propaganda para servicio de enmarcado de títulos y fotografías de graduación, con diferentes opciones de marcos, tamaños, etc. Me llego también una oferta de jarras conmemorativas con mi nombre, y una oferta de unos tipos que te proponen hacerte tarjetas para anunciar la buena nueva a familiares y amigos. Teniendo en cuenta que todavía necesito aprobar las dos asignaturas que estoy cursando actualmente para obtener el título, (mira que si te compras el anillo y luego suspendes... menuda cara de tonto se te tiene que quedar! ;-) puede decirse que esto no es únicamente vender la piel del oso antes de cazarlo… aquí si te descuidas te venden un perchero y te mandan un tío a casa para tirar un tabique y hacerte un armario empotrado en el que puedas guardar tu futuro abrigo en cuanto se enteran de que estás pensado en comprarte una escopeta.
“Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”

p.s. Dice Pío García-Escudero que los resultados del PP le producen una enorme satisfacción. Curiosamente, a mí también.
que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.
"...Vamos, poema de amor, levántate de entre los vidrios rotos, que ha llegado la hora de cantar.
Ayúdame, poema de amor, a restablecer la integridad, a cantar sobre el dolor.
Es verdad que el mundo no se limpia de guerras, no se lava de sangre, no se corrige del odio. Es verdad.
Pero es igualmente verdad que nos acercamos a una evidencia: los violentos se reflejan en el espejo del mundo y su rostro no es hermoso ni para ellos mismos.
Y sigo creyendo en la posibilidad del amor. Tengo la certidumbre del entendimiento entre los seres humanos, logrado por los dolores, sobre la sangre y sobre los cristales quebrados."
La única cosa necesaria para el triunfo del mal es que las personas buenas no hagan nada.
El problema con el mundo es que los imbéciles y los fanáticos están siempre muy seguros de si mismos, mientras que las personas razonables tienen siempre muchas dudas.


Mi poesía y mi vida han transcurrido como un río americano, como un torrente de aguas de Chile, nacidas en la profundidad secreta de las montañas australes, dirigiendo sin cesar hacia una salida marina el movimiento de sus corrientes. Mi poesía no rechazó nada de lo que pudo traer en su caudal; aceptó la pasión, desarrolló el misterio, y se abrió paso entre los corazones del pueblo.
Me tocó padecer y luchar, amar y cantar; me tocaron en el reparto del mundo, el triunfo y la derrota, probé el gusto del pan y el de la sangre. ¿Qué más quiere un poeta? Y todas las alternativas, desde el llanto hasta los besos, desde la soledad hasta el pueblo, perviven en mi poesía, actúan en ella porque he vivido para mi poesía, y mi poesía ha sustentado mis luchas. Y si muchos premios he alcanzado, premios fugaces como mariposas de polen fugitivo, he alcanzado un premio mayor, un premio que muchos desdeñan pero que es en realidad para muchos inalcanzable. He llegado a través de una dura lección de estética y de búsqueda, a través de los laberintos de la palabra escrita, a ser poeta de mi pueblo. Mi premio es ése, no los libros y los poemas traducidos o los libros escritos para describir o disecar mis palabras. Mi premio es ese momento grave de mi vida cuando en el fondo del carbón de Lota, a pleno sol en la calichera abrasada, desde el socavón del pique ha subido un hombre como si ascendiera desde el infierno, con la cara transformada por el trabajo terrible, con los ojos enrojecidos por el polvo y, alargándome la mano endurecida, esa mano que lleva el mapa de la pampa en sus durezas y en sus arrugas, me ha dicho, con ojos brillantes: "te conocía desde hace mucho tiempo, hermano". Ese es el laurel de mi poesía, ese agujero en la pampa terrible, de donde sale un obrero a quien el viento y la noche y las estrellas de Chile le han dicho muchas veces: "no estás solo; hay un poeta que piensa en tus dolores".
No obstante, creo que al día siguiente o dos días después, por casualidad volví a ver la misma noticia y me llamó mucho la atención ver cómo habían cambiado el titular. La frase pasó de ser “Pírate, pobre gilipollas” a “Lárgate, pobre imbécil”.
Mi interpretación es que, quizás, hubo más gente que escribió en la misma línea que yo y al final alguien decidió cambiar el titular. ¿Quién sabe? Curiosamente, hoy una amiga francesa me ha enviado un enlace a un artículo de Le Monde, en el que discuten en detalle las distintas traducciones que se han hecho de la frasecita en cuestión en diversos idiomas. Curioso, n’est-ce pas? ;-)
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